Ser Un Vicio Nunca Fue Fácil…

The Holder 46-50


El Portador del Espejo

En cualquier ciudad, en cualquier país del mundo, ve a cualquier institución de salud mental u hospital, y pregunta a la encargada por el “Portador del Espejo”. Te mirará de forma extraña, como si hubieras hablado en un idioma diferente. Pregunta de nuevo hasta que finalmente entienda y te llevará a lo profundo de la institución sin decir palabra.

Te llevará a una puerta de hierro normal, la desbloqueará y hará señas para que entres en el oscuro pasillo de más adelante. Ella se quedará atrás, sin pronunciar una palabra; no hará contacto visual contigo. Una vez que la puerta se cierra tras de ti el pasillo será iluminado por una luz etérea, para revelar que las paredes del pasillo están cubiertas de espejos. Los reflejos se extienden hasta el infinito a cada lado tuyo, pero ninguno de ellos muestra tu reflejo, sino el de aquellos que vinieron antes que ti. Cada uno muestra el reflejo de los que buscaron al Portador, de cómo murieron. Trata de no mirar como las bestias los devoran, trata de no mirar nada en absoluto, simplemente caminar en línea recta. Si te fijas, si miras, los animales en los reflejos vendrán por ti.

Si alguna vez la luz comienza a apagarse, y comienzas a perder tu camino en la oscuridad, cierra los ojos con fuerza y di con firmeza: “Los que buscas, se han ido antes”. Si todo se alumbra, tienes suerte, y las criaturas que te acechan se irán. Si se apaga todo, no huyas. No hay punto de fuga, ni en la oración por una muerte rápida.

Al final del pasillo increíblemente largo, se encuentra otra puerta, con una luz blanca brillante alrededor de sus bordes. Golpea la puerta, y se te permitirá entrar. De pie en el centro de la sala octogonal habrá una silueta en la penumbra de la cámara. No te prestará ninguna atención, hasta que le hagas la pregunta “¿Qué es lo que reflejan?” Cualquier otra pregunta, y llenará cada poro tuyo con un millar de agujas, desollará tu piel y la dejará volar con el viento, asegurándose que vivas eternamente con él en la cámara, como una sombra de lo que una vez fuiste.

Si haces la pregunta correcta, él te responderá, con detalles que te helarán los huesos y convertirán tu corazón en piedra. Él te dirá lo que los Portadores significan, por qué existen, y lo que está por venir.

Después de esto, se pondrá en tu visión y revelará quién es. Te verás a ti mismo, excepto que en lugar de ojos, tendrás brillantes espejos de plata en tus cuencas. Como verás, serás incapaz de moverte por el horror, él retirará uno de los espejos, derramando espesa sangre rápidamente.

Tendrás en tu mano el fragmento ensangrentado y te encontrarás fuera de la institución.

Este espejo ensangrentado es Objeto 46 de 538. Refleja lo que ha sido y lo que está por venir.

El Portador del Florecimiento

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier hotel, motel, o lugar donde se puedas descansar; simplemente encuentra una cama que sea lo bastante cómoda para tu gusto. Entonces duerme y duerme por largo rato. Si logras soñar, estás destinado para esta tarea.

En tu sueño, verás un jardín de un magnífico diseño, frescas fuentes y flores raras camufladas por la niebla. Aquí podrás descansar y prepararte. Cuando estés listo, busca en el jardín por donde llegaste una mesa donde una bella mujer está sentada esperando por ti. Ella te invita a sentarte a su izquierda, a ella le gustas y tiene una tarea para ti. Sin palabras o gestos te pedirá encontrar una flor en su jardín. Tú estás en su reino, es mejor obedecer.

Mantendrá la descripción de la flor en secreto, te está probando después de todo. Si estás destinado a tu papel o si tu suerte continúa llegarás a dos árboles entrelazados cada uno produciendo una flor diferente. Elije con cuidado, pues si desagradas a tu anfitriona sería más conveniente aplastar tu cráneo contra las rocas que ver la cara de su descontento. Si eliges la flor correcta simplemente regresa a la mesa y dásela. Ella sonreirá y te besará en la mejilla, y dirá: “También fui buscador, en su tiempo; ten cuidado con tu destino”. A medida que se aleja podrás ver que su parte trasera fue destrozada por el fuego. Síguela a su casa y no tengas miedo, no te desea ningún mal; ella entiende tu travesía. Pararán en la entrada de su casa y ella abrirá la puerta para ti con estas últimas palabras: “Voy a dejarte ir libremente si me prometes una cosa, si tu viaje te trae de nuevo aquí te pido que termines conmigo. Si rompes mi promesa, no estarás seguro en tus sueños nunca más”. Diciendo esto, suavemente te empujará fuera de la casa y de regreso al reino de la vigilia.

Te encontrarás en tu habitación y en la esquina de tu ojo verás algo que se deslizó debajo de la puerta. Se trata de un sobre que contenía un pétalo de flor.

El pétalo es el Objeto 47 de 538. Ella será tu aliada, ¿pero podrás mantener tu promesa?

El Portador del Sacrificio

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Al llegar a la recepción, pide visitar aquel que se hace llamar “El Portador del Sacrificio”. Una mirada de felicidad a continuación debería reflejarse en el rostro de los empleados, pero no te darán más respuesta. Solicita dos veces más. A continuación, otro miembro del personal te llevará a la planta más alta del edificio, y un piso más alto. Será en una sección no utilizada y parecerá como si se encontrase en construcción. Si oyes los sonidos del trabajo realizándose, demanda hablar con el supervisor. El miembro del personal se dará cuenta de que no te ha engañado y te llevará a la planta real. Escucharás un gemido interminable procedente de las paredes de la zona más alejada. Es de suma importancia que escuches los ecos de este sonido. Si la fuente del ruido cambia, mantente quieto durante 5 segundos y extiende tu brazo derecho, mostrando la palma hacia la oscuridad. Si sientes los bichos más repugnantes en tu brazo, no te inmutes, no grites. Si lo haces, nada podrá salvarte. Si el sentimiento cesa, sigue adelante. Al llegar al final de la sala algo prenderá las luces. La luz revelará miles de cadáveres formados juntos en el suelo, como para mostrar el resultado de los sacrificios que hay que hacer para lograr la propiedad del objeto. Una puerta estará a la derecha. Ábrela.

Una vez que cruces el umbral de la puerta llegarás a una oficina. Un hombre estará sentado frente a ti, en una silla en el extremo opuesto de la habitación. Él hablará por teléfono celular que salpica sangre, pero su voz será inexistente. Sin embargo, una vez que pronuncies la pregunta, él hará una pausa.

“¿Por qué he sido elegido?”

Te extenderá el teléfono ensangrentado. Tómalo y escucha. Una voz ronca describirá los efectos de los objetos, y por qué has sido elegido, y esto te hará temblar incontrolablemente.

Este teléfono es Objeto 48 de 538. Los que pueden tenerlo para escuchar, recibirán la verdad.

El Portador del Grial

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución de salud mental o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Al llegar a la recepción, pregunta por aquel que se hace llamar “El Portador del Grial”. Tan pronto como tus palabras lleguen a sus oídos, el personal tendrá pronto una expresión plana en su rostro. Debes evitar su mirada, y preguntar de nuevo. Un objeto golpeará contra cabeza por detrás y todo se volverá negro.

Cuando despiertes, estarás en un cuarto oscuro. Un compás se encuentra sobre un pedestal en el centro, señalando las 4 direcciones por toda la eternidad.

Si vas al sur, encontrarás un pozo. Si te fijas en el interior del pozo, una horda de demonios emergerán y te comerán. Esto es mucho peor de lo que parece, ya que tu conciencia no se anula, y tendrás la experiencia de ser digerido en cincuenta lugares diferentes durante incontables milenios.

Si vas al este vagarás por la tierra de Nod para todos los tiempos. El viento podrá remover la carne de tus huesos, pero tu esqueleto no cesará de caminar.

Si vas al oeste llegarás al abismo, y no resistirás la tentación de arrojarte.

Si vas al norte, encontrarás una puerta con una extraña marca en ella. Si colocas tu mano ahí, verá una imagen de Él. Te dirá que entres por la puerta.

En el interior encontrarás un bosque. Si entras a él te toparás con un lago. Rápidamente, si te giras escaparás de una muerte súbita, el lago no es más que un espejismo que enmascara una criatura mucho más horrible que cualquier cosa de tu peor pesadilla. Si sigues adelante y de repente giras a la izquierda, encontrarás un charco de sangre. Hay un hombre en el charco de sangre, y él te pide tu alma. Si le das tu alma, se levantará. Este hombre tiene la cara de un demonio, pero su voz es la de un ángel. Cuando te sonríe, si no vuelves la espalda, tu alma se perderá para siempre. Cuando el hombre se acerque a ti te dirá “Gracias”, y te dará un grial lleno de sangre. Y de repente, en un solo segundo, terminarás en la cocina de cualquier lugar al que llames hogar. Se agradecido, si has hecho algo malo, el hombre seguiría teniendo tu alma, y el dolor de esa separación es una experiencia que no deseas pasar en mente. Vivirás en agonía gritando hasta que alguien se digne a poner fin a tu sufrimiento.

Pon el vaso en el congelador, se debe tener frío y no derramar una gota. Para que no se encienden una vez más el fuego del infierno en la tierra.

Este grial es Objeto 49 de 538. Si bebes su sangre, te volverás loco o te convertirás en el Anticristo. Sólo tu destino puede decidir.

El Portador de la Vida Después de la Muerte

Este viaje no es para los de corazón débil, ni los retorcidos y llenos de maldad. Yo controlo las vidas de todos los hombres, y de esos que son… inhumanos… Si todavía deseas buscarme, estate advertido que no puedes realizar esta búsqueda más de una vez.

Irás a cualquier morgue, en cualquier ciudad, estado o país. Pregunta a cualquier funerario ahí por ver a su más reciente “cliente”. Si una mirada de disgusto llegase a cruzar su rostro, agradécele por su tiempo, haz una reverencia, date vuelta y vete caminando pacíficamente de allí. Sé cuándo llegará tu tiempo así como sé el de los demás, y ese no será el momento para ti aún.

Si una mirada de comprensión se posa en su rostro, dejará la habitación y regresará con un gran, largo cuchillo culinario francés, dos agujas quirúrgicas con hilo y una barra de oro. También traerá un cuerpo fresco y un libro de medicina.

Pon las agujas en el carrete, clava el cuchillo sobre la cabeza del cuerpo y párate viendo a la cara del cuerpo con la barra de oro en tu mano (haz lo que desees con el libro, es sólo un libro). Debes esperar hasta que el funerario deje el cuarto, que podrá tardar un poco. Antes de que se vaya mencionará el nombre científico de un sitio en el cuerpo, y dará sus despedidas.

No hagas nada hasta quedar completamente solo. Cuando sea así, busca en el libro por el lugar en el cuerpo y usa el cuchillo para abrir éste. Pon la barra de oro en esa parte y cúrala. Sólo una de las agujas removerá completamente la cicatriz, así que escoge sabiamente. Haz todo esto manteniendo una expresión estoica en tu cara. Tras haber completado tu tarea, el cuarto quedará en la penumbra, y deberás gritar en voz clara: “¿Lo ves? He preparado un regalo para ti, toma lo que te pertenece”. Entonces yo apareceré en toda mi asombrosa gloria, y juzgaré.

Si tuviste alguna reacción en cualquier momento desde la partida del funerario hasta que las luces se perdieron, o la cicatriz sigue ahí, tu alma será mía para tomar como un obsequio, y tú también serás llevado a mi guarida. Si tu rostro se mantuvo estoico en todo el proceso, la cicatriz sanó, desenvolveré mi presencia con mi gran guadaña, buscando por la barra. Permanece con una expresión plana o te decapitaré, fallado en tu búsqueda como ya otros lo han hecho.

Cuando la encuentre, sonreiré. Y cuando sonría, una luz destellará y la habitación reaparecerá, sorprendentemente diferente. La describiré para prepararte.

La habitación estará construida a base de niños muertos, con sus cuencas vacías, y torrentes de sangre fluyendo por sus bocas. Estarán pegados juntos con una negra sustancia que lentamente les recubre. Se retorcerán y gritarán por sus padres sin parar en ningún momento. Tú no podrás cerrar tus ojos, ni mostrar emociones, o te juzgaré como no merecedor y te llevaré con Tartarus.

Habrá un bebé frente a ti, muerto, normal, con un escalpelo en su cabeza; quizá le reconozcas.

Después de medio minuto de este horror, si permaneces cuerdo, será tiempo para la tercera prueba.

Una oscura y retorcida versión de tu mundo aparecerá, habitada por los condenados. Cuando entremos en escena habrá un extraño, llano campo de rocas, con un pilar de 3 pies en el centro.

Te arrojaré un cuchillo negro grabado de símbolos. Deberás apuñalar la punta de tu dedo índice con él, pero siéntete agradecido de que he reducido el dolor que podrás sentir. Aunque la sangre nunca se coagulará en el dedo, no te quedarás sin ella, pues estás en mis dominios.

Después de eso deberás dibujarme un pentagrama con una circunferencia de 6 pies, con la punta de la estrella apuntándome a mí. Asegúrate de hacerlo bien, soy un juez despiadado.

Al terminar veré tu trabajo. Una de dos cosas pasarán:

Me giraré y cerraré mis ojos disgustado, si esto pasa, el pentagrama se prenderá en llamas. Y la sangre que esparciste por el terrero arderá, así como la que todavía permanece en tu cuerpo. Quedarás atrapado en tu propio pentagrama, tus venas quemándote por la eternidad en un agonizante dolor que jamás acabará.

O me gustará tu arte y sonreiré. Me giraré a ti y te sonreiré. Mis ojos se ennegrecerán y de mi boca saldrán pútridros zarcillos formando una espantosa sonrisa en mi rostro. Te darás cuenta que lo mismo está pasando contigo, y que te he infectado con mi virus.

Cuando el ennegrecimiento de tu cuerpo pare, será ahora de noche y deberás posar tu mirada en el pentagrama. Una audiencia demoniaca te estará observando, y tienden a partir las personas en pedazos cuando se les mira. Bailarán a tu alrededor en una ráfaga diabólica, incitándote a verles, burlándose de ti, maldiciéndote a su gusto. Si permaneces calmado, se retirarán. Cuando lo hayan hecho la oscuridad caerá en el lugar y de inmediato cierto número de candelas se encenderán a lo largo del pentagrama; cuenta y recuerda ese número, te servirá al final.

La luz volverá y serás regresado fuera de la morgue, cerca del mediodía. El corte en tu dedo habrá sanado y serán el número exacto de las candelas que dictarán cuántos días han pasado. Notarás un líquido oscuro en la tierra frente a ti, y adheriéndose a tus prendas. El virus te ha seguido. Ahora posees el poder de convocar el ennegrecimiento a voluntad, el mismo que viste en mi cara durante la tercera prueba. Todo aquel que cruce su mirada contigo cuando le invoques, será consumido lentamente por el ennegrecimiento también. Por el virus. Cada vez que lo llames, sentirás el dolor que sentiste en tu dedo, en todo tu cuerpo, incrementado diez veces. No perderás el conocimiento, pero el dolor será inaguantable.

El virus es Objeto 50 de 538. Con él, puedes ennegrecer a cualquiera, hasta a los inmortales…

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